Covid-19 impacta a mujeres trabajadoras  migrantes en Costa Rica

Quxabel Cárdenas, coordinadora de la Asociación Enlaces Nicaragüenses y experta en el tema migratorio, reflexiona para La Nueva Prensa la situación de las mujeres migrantes en Costa Rica en el contexto del Covid-19

Alonso Mejía-LNP. Las mujeres trabajadoras migrantes en Costa Rica, en su mayoría nicaragüenses y con familia binacional integradas por hijos o cónyuges costarricenses, han sido  duramente impactada por  la situación socioeconómica creada por el Covid-19. Las medidas han evidenciado que un porcentaje de trabajadoras migrantes se ha mantenido en aquellos puestos de trabajos donde la mano de obra es presencial, directa y necesaria, entre ellos el trabajo doméstico. De  tal manera que muchas trabajadoras de este sector han asistido a sus lugares de trabajo durante todo el tiempo de la pandemia.

Quxabel Cárdenas, coordinadora de la Asociación Enlaces Nicaragüenses y experta en el tema migratorio, advierte: “La crisis económica provocada por el coronavirus ha tenido afectaciones directas en las mujeres trabajadoras migrantes y sus familias en Costa Rica. Muchas fueron despedidas de sus puestos de trabajos, sin reconocer sus derechos laborales acumulados. En otros casos  se les redujo la jornada afectando sus ingresos, o se les aumentó las horas de trabajo por la misma paga».

Tos esto impacta su forma de subsistencia, y ha provocado mayor vulnerabilidad en un sector laboral con los salarios más bajos del país.

TESTIMONIOS

SIN SEGURO SOCIAL. Según la Asociación de Empleadas Domésticas de Costa Rica (ASTRADOMES), al menos el 40% de las trabajadoras del hogar son de origen nicaragüense, y muchas de ellas no están regularizadas, por lo que no cuentan con seguro social. (Foto El Centroamericano).

Rosalía Mendoza, una madre nicaragüense de familia binacional que ejerce labores de trabajadora doméstica, testimonia: “Con esto de la pandemia no doy abasto ahora que los chiquitos no están en la escuela. Donde mi empleadora llego a trabajar más de lo de siempre, porque hay más personas que atender debido a la cuarentena. Llego a la casa muy cansada a cocinar, a lavar y a planchar. Y para feria, tengo que hacer de profesora y orientar a los chiquitos en las tareas. Es realmente muy cansado. Ojalá se tome conciencia de lo duro que nos ha tocado a las madres que trabajamos en casas”, dijo.

Otras han permanecido todo el tiempo de la emergencia sin siquiera poder salir a ver a su familia, por el temor de los empleadores al contagio, como el caso de Martha González, de Estelí. “Ni modo, tengo que aguantar esta encerrona de varios meses para asegurar el trabajo. Ellos (los patrones), tienen miedo que si salgo me pueda contagiar y traer el virus a su casa”, expresó.

En muchos casos, hay quienes no cuentan con documentos lo cual no les permite acceder a los programas estatales de atención que se están implementando para paliar la crisis provocada por la pandemia”.

Ante esta situación, Quxabel Cárdenas sostiene: “Las mujeres migrantes jefas de hogar o con jefaturas compartidas, garantizaban con su trabajo digno la alimentación, la vivienda, la educación de sus hijos e hijas, así como la medicina, ropa y los servicios básicos en hogares donde la mayoría de menores de edad son costarricenses”. Por lo que la actual situación afecta a menores costarricenses quienes están en alta vulnerabilidad.

Infografía tomada de la «Marcha Virtual del Primero de mayo 2020», Enlaces Nicaragüenses-Costa Rica.

Analizando el programa de protección gubernamental Bono Proteger” que incluye a las personas extranjeras que estén regularizadas, también protege a estos menores costarricenses, refiere que  en el caso del alto número de trabajadores de servicio irregulares, no pueden acceder a estos programas sociales, afectando a sus hijos costarricenses, quienes tienen en peligro el alimento y el techo.

“El trabajo de las empleadas domésticas es de suma importancia, porque mientras las nicaragüenses atienden y cuidan de los hijos de las costarricenses, éstas tienen la oportunidad de desarrollarse en su campo profesional y de estudios. Más de 100 mil costarricenses son hijos de padres y madres nicaragüenses. La actual situación que enfrenta Costa Rica por el COVID-19 es una oportunidad para regularizar a las mujeres migrantes y dar estabilidad emocional y económica a los menores costarricenses que dependen de ellas”, sostuvo la coordinadora de Enlaces Nicaragüenses.

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