NAYIB BUKELE, LA BEBE O LA DERRAMA

 

Por José Danilo Centeno-LNP. Nuevas ideas, partido al que pertenece Nayib Bukele, arrasó a sus adversarios de manera aplastante en las votaciones celebradas en El Salvador el pasado 28 de febrero del corriente, para elegir a los 84 diputados que integran la Asamblea Legislativa y a los miembros de los Concejos Municipales (*) de los 262 municipios en los que se divide el territorio salvadoreño.

Nuevas Ideas se ha asegurado más de dos tercios de los 84 escaños de la Asamblea, lo que dará a Bukele herramientas necesarias para consolidarse en el poder, tales como la Fiscalía General, el Tribunal de Cuentas y la Corte Suprema.

La victoria aplastante de Nuevas Ideas representa, en realidad, un espaldarazo de la mayoría de los votantes salvadoreños a la gestión del actual presidente de la república Nayib Armando Bukele Ortez, quien ha sabido enfrentar, sin duda alguna, a la corrupción institucional, la inseguridad pública, el accionar de las pandillas, y la pandemia del Corona Virus, con medidas que se han merecido la aceptación y el apoyo de amplios sectores de la población salvadoreña.

QUIÉN ES NAYIB BUKELE

Nayib Bukele nació en San Salvador, el 24 de julio de 1981. Hijo del fallecido empresario y líder religioso salvadoreño de origen palestino Armando Bukele Kattán, y de Olga Marina Ortez​. Su familia paterna, originaria de Belén y Jerusalén, emigró a El Salvador a comienzos del siglo XX.

Desde muy joven Bukele Ortez trabajó en las empresas de su padre. Entre el 2012 y el 2015 fue alcalde de Nuevo Cuscatlán, y del 2015 al 2018 de San Salvador. En ambos cargos impulsó programas sociales y puso en práctica una manera nueva y vigorosa de administración pública que le ha valido la admiración y respaldo, dentro y fuera de El Salvador, así como el reconocimiento de diversas instituciones nacionales e internacionales.

El actual presidente salvadoreño, que se inició en política de la mano del FMLN y fue, en su momento acusado, por sectores de la derecha, de ser un izquierdista radical, ha encabezado una oleada renovadora en la vida política de El Salvador que le ha granjeado una gran simpatía patentizada ahora en esa indiscutible victoria electoral para su partido, sin precedentes en la historia de la pequeña republica centroamericana, y le ha asegurado el odio del FMLN, que lo acusa de ser una ficha de la derecha y del imperialismo norteamericano, además de ejercer un gobierno «autoritario, populista y plagado de corrupción y nepotismo».

ATRÁS QUEDARON LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

Las pasadas elecciones salvadoreñas ponen en el tapete varias interrogantes. Una de ellas es cuál es el futuro de la izquierda salvadoreña, luego de unos resultados electorales tan adversos, que no pueden ser sino el fruto de una gestión desastrosa en todos los niveles durante su gobierno, y el terrible papel que ha jugado desde la oposición, cosas que han llevado a la población a un hartazgo insuperable de los partidos políticos y los discursos vacíos y repetitivos de izquierdas y derechas que no solucionan las dificultades de la población, an tes bien, las agravan.

Otra de las interrogantes es qué pasará con los corruptos del FMLN que huyen de la justicia salvadoreña, como el expresidente Carlos Mauricio Funes Cartagena, acusado de la «apropiación» de 351 millones de dólares de los salvadoreños y refugiado en Nicaragua con la complacencia del presidente Daniel Ortega, quien ha demostrado siempre gran fidelidad a sus amigos, pero que se enfrenta a un año electoral, y una controversia con sus vecinos salvadoreños no le es conveniente. Sin duda el gobierno salvadoreño, fortalecido con su reciente victoria, exigirá la extradición de Funes y otros que probablemente buscarán refugio en Nicaragua.

Pero la interrogante principal es qué va a hacer Nayib Bukele con tanto poder entre sus manos. Sus electores esperan que sea capaz de conducirlos a buen puerto. Han cifrado sus esperanzas en el liderazgo que el hombre ha demostrado hasta el momento, y esperan que logre evadir los fantasmas que producen el enamoramiento del Poder y todos los riesgos que de éste se derivan.

El fenómeno Bukele está en la mira de los centroamericanos y del resto de Latinoamérica. Podría ser el camino de esperanza para los países de la región que comparten las mismas lacras y el mismo desencanto de los partidos políticos tradicionales, o hundirse en el mismo pantano en que se han hundido las izquierdas y las derechas que en nuestros desdichados países han sido, y que tanta sangre y sacrificios han significado para nuestras juventudes.

(*) Alcaldes, síndicos y regidores.

 

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