Pantallas faciales frente al Covid-19, ¿cuáles son sus ventajas para aislar el contagio?

REDACCIÓN-LNP. En las últimas semanas, un nuevo elemento de protección contra el Covid-19 ha empezado a verse en las calles: el protector o pantalla facial de plástico transparente, que hasta poco solo era utilizado por personal sanitario o en ambientes médicos u hospitalarios. Su uso masivo evidencia que se puede «prevenir una segunda ola de covid-19», según una publicación de la BBC.

A simple vista, estos escudos protectores se ven más cómodos que las mascarillas: al no estar en contacto directo con la nariz y la boca se hace más fácil respirar, hablar, dan menos calor y, definitivamente, son menos claustrofóbicos.

¿Pero nos protegen en la misma medida que una mascarilla facial? ¿Podemos remplazar a una por otra?

VENTAJAS

Según un artículo de opinión publicado recientemente en JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, estas pantallas tienen una serie de ventajas.

«Son cómodas de usar, protegen los portales de entrada del virus y reducen la potencial autoinoculación, ya que evitan que el usuario se toque la cara», dice el texto elaborado por el doctor Eli Perencevich, especialista en enfermedades infecciosas de la Universida de Iowa, y otros dos investigadores.

A diferencia de los tapabocas no hace falta quitárselas para facilitar la comunicación, pueden reutilizase indefinidamente si no están averiadas, y limpiase fácilmente con agua y jabón o desinfectantes comunes, señala el artículo.

Para las personas que están en contacto constante con miembros del público y necesitan comunicarse verbalmente, las pantallas resultan mucho más cómodas.

Los autores no abogan por el uso de esta pantalla como única medida pero sí consideran que puede ser un elemento más en una estrategia de contención del coronavirus que incluya el lavado de manos, la distancia social y el rastreo de contactos.

Por otro lado, añaden, las pantallas faciales cubren un área mucho más amplia del rostro, incluyendo los ojos, que son otra vía de entrada para el SARS-CoV-2.

Según un estudio de simulación de tos de 2014, una buena pantalla plástica puede reducir la exposición total a las gotas expulsadas por la tos y los aerosoles (las gotas diminutas) en un 96% a una distancia de 46 cm.

Otro factor a tener en cuenta es que no quede un hueco en la parte superior, donde el visor se apoya sobre la frente, para reducir el riesgo de exposición a las gotas o aerosoles que pueden caer desde arriba.

SI SE USA MASCARILLAS SON MÁS EFECTIVAS

PROTECTOR. Las pantallas faciales cubren un área mucho más amplia del rostro, incluyendo los ojos, que son otra vía de entrada para el Covid-19. (Foto UCR)

Sin embargo, no todos los expertos coinciden en que las pantallas sean una buena opción, aunque aceptan que cuando el uso de mascarilla no es viable —ya sea porque afecta demasiado la comunicación o por la razón que fuere— siempre es mejor utilizarla que ir con el rostro descubierto.

Aaron Glatt, director del departamento de medicina del hospital Mount Sinai South Nassau, en Estados Unidos, cree que el beneficio de las pantallas varía según quién las use.

«Recomendamos su uso en el caso de un trabajador sanitario, por ejemplo, que debe entrar en la habitación de un paciente que tiene o se sospecha que tiene covid-19 y no lleva mascarilla».

«En ese caso, el potencial de que el paciente expulse partículas de virus es grande y es importante proteger los ojos del trabajador sanitario con gafas o con una pantalla facial, por encima de la mascarilla».

«Pero en un contexto comunitario, recomendamos la mascarilla (y no la pantalla), porque es más efectiva evitando que el virus se extienda a las zonas circundantes. Si la persona que usa el tapabocas está expulsando virus, las gotas quedarán atrapadas por la mascarilla».

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), tampoco recomiendan su uso en el contexto de la vida cotidiana o como sustituto para los cubrebocas de tela.

Pero en caso de que alguien decida usarlo sin una mascarilla debajo, debe asegurarse de que cubra los costados de la cara y se extienda por debajo de la barbilla.

Con la relajación de las medidas de confinamiento, aumenta el riesgo de transmisión del Covid-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció recientemente, en respuesta a una carta abierta publicada por más de 200 científicos, que hay cada vez más evidencia de que el coronavirus puede propagarse por estas pequeñas partículas suspendidas en el aire.

«La transmisión aérea no puede descartarse en escenarios con multitudes o en lugares cerrados y poco ventilados», declaró el miércoles un representante del organismo.

Sin embargo, esta vía de transmisión no es la principal, explica Luis Ostrosky, profesor de enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina McGovern de UTHealth de Houston, EE.UU.

«Creemos que la ruta de transmisión primaria de la covid-19 es a través de las gotas, con lo cual hay dos formas de protegerse de ellas: una es cubriendo tu boca y tu nariz con una mascarilla, pero eso deja el resto de tu cara al descubierto».

«La otra es con una pantalla facial, que te cubre toda la cara», dice Ostrosky.

DISTANCIA SOCIAL Y LAVADO DE MANOS SIGUEN SIENDO ARMAS MÁS EFICACES

Mantener la distancia social y lavarse las manos siguen siendo dos medidas cruciales para frenar la pandemia.

«Por eso hay un consenso creciente entre epidemiólogos de que la pantalla puede ser una muy buena alternativa para protegerse dentro un contexto comunitario».

En opinión de Ostrosky, son particularmente beneficiosas para los niños pequeños, por que dejan ver las expresiones faciales. «Creo que serán un elemento clave para la reapertura de las escuelas».

La OMS, por su parte, señala que, para el público en general, las pantallas pueden considerarse como una alternativa en el caso de que haya una escasez de mascarillas no médicas, pero dice que son «inferiores a las mascarillas respecto a la prevención de la transmisión por gotas».

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